Nuestro método

¿Qué Enseñamos?

El programa de intervención se dirige al desarrollo funcional de todas las áreas críticas en el desarrollo del niño.

La forma de abordar las dificultades, se individualiza en base a los principales motivos que impiden al niño aprender de forma más rápida. Algunas de éstas, como las autoestimulaciones, rabietas y otros comportamientos inapropiados... añadido a la lenta velocidad en el aprendizaje de nuevas habilidades (verbales, de imitación...) facilitan el distanciamiento del niño típico.

En base a evaluaciones estandarizadas, de rendimiento y el uso de la observación conductual, se establece un enfoque clínico que pivotará sobre todas las áreas de trabajo. En este sentido, la pretensión no es otra que la de intentar establecer unas habilidades muy sólidas y consistentes que permitan la enseñanza de habilidades progresivamente más complejas como es el lenguaje o la socialización.

En el programa, las habilidades a enseñar se descomponen en partículas de aprendizaje tan pequeñas como sean necesarias, asegurando de esta forma, que el niño se desarrolle bajo una estructura de constante éxito y diversión. Esta es la base de todo aprendizaje... Cientos de investigaciones sostienen la eficacia de las consecuencias positivas como principal elemento de aprendizaje.

Escogemos cuidadosamente las tareas que están dentro del margen de aprendizaje inmediato del niño. Éstas son enseñadas en situaciones altamente motivantes para él. De esta forma, fomentamos un aprendizaje divertido, dinámico y altamente eficaz.

Para ello, utilizamos lo que técnicamente es conocido como refuerzo positivo. Estos reforzadores no son más que elementos o actividades divertidas como: besos, abrazos, juegos infantiles (escondite, pillar...) comida favorita, cosquillas, música, elogios... De esta manera, podemos mantener una atmósfera de éxito en la que el aprendizaje del niño es mucho más probable que en situaciones menos motivadoras, tediosas o repetitivas.


¿Cómo Enseñamos?

Enseñamos a los niños mediante el uso de procedimientos basados en el Análisis Aplicado del Comportamiento, más conocido por sus siglas en Inglés ABA (Applied Behavior Analysis)

Estos procedimientos y técnicas de intervención, han sido y continúan desarrollándose a través de la investigación dentro de miles de profesionales dentro del campo del ABA.

Algunas personas defienden posturas contrarias al ABA, en la mayoría de ocasiones basadas en malentendidos. Seguir un enfoque conductual no significa que un tratamiento se centre sólo en reducir las conductas problemáticas del niño. Tampoco significa que el tipo de entrenamiento tenga por qué ser "demasiado estricto o repetitivo" para ser seguido por un niño pequeño.

Estas apreciaciones son claramente matizables y en muchas ocasiones producto del desconocimiento y la falta de actualización.

Aunque como en toda práctica profesional y, por supuesto, dentro de la Psicología con mayor énfasis... más allá de planteamientos correctos o incorrectos, -además de lo que la investigación dice- aquello que aporta la diferencia, aquello que lo hace efectivo es cómo se desarrolla la práctica. El cómo se concreta; cómo se ejecuta esa idea, ese planteamiento, es lo que verdaderamente da valor añadido al ejercicio profesional y por supuesto, a los niños y sus familias.

En todo ambiente educativo, quien enseña, trabaja por unos comportamientos equilibrados con el entorno por parte de quien aprende. ¿Por qué? Porque un comportamiento apropiado facilita que el aprendizaje se dé más rápido. Porque predispone a aprender, porque facilita la vida de quien convive con esa persona. Esto no es nada más lejos de lo que debemos hacer, también con las personas con TEA.

Todo aprendizaje requiere de repeticiones, también el de los niños con TEA. Queremos que el niño que sigue un programa de servicios aprenda lo más rápido posible, tan rápido como lo puede hacer un niño típico. Queremos facilitar unas bases para el aprendizaje en cada niño, que le permitan requerir de las menos repeticiones posibles. Algunos niños requerirán de más repeticiones, otros, de menos... pero lo importante es dar sólo aquellas que el niño necesite.

Queremos que, al igual que el niño típico, el niño con TEA, pueda aprender en las situaciones más naturalizadas posibles... por eso trabajamos en los entornos más inmediatos del niño y con procedimientos técnicos, sustentados empíricamente. Esto no significa que podamos conseguirlo con todos los niños. No obstante sí que está ampliamente constatado que; aún modificando las variables que sean necesarias, por lo menos, la integración del niño en aquellos ambientes cotidianos, sea lo más favorable posible y los menos limitante para él y su familia.


¿Cómo se estructura el día del niño? 

Mediante la intervención se enseña al niño en una situación uno-a-uno (terapeuta o padre – niño).

Dependiendo de la edad del niño y las habilidades que presenta al inicio y durante la intervención, se estructuran sesiones diarias de un número de horas determinado. Éstas van desde dos a siete horas y media diarias, entre 5 y 6 días por semana. Siempre buscamos progresivamente llevar a un total aproximado de entre 35 y 40 horas semanales.

Hacemos que la intensidad de nuestro programa de intervención sea manejable para el niño, respetando sus tiempos y sus necesidades en base a su etapa de desarrollo (desayunos, tiempos de "recreo", salidas a la comunidad/parque...)

Normalmente trabajamos sobre una tarea específica durante 2-5 minutos y seguidamente se realiza un descanso corto (1-2 minutos). Se realiza un descanso más largo de 10-20 minutos cada hora y media o dos. No obstante esto depende de cada niño.


¿Quíen realiza la intervención?

La mayor parte de la intervención la realiza un equipo de entre 2 y 4 terapeutas licenciados Psicología, Psicopedagogía y diplomados Logopedia o Educación Especial.

Los terapeutas son entrenados según el protocolo de formación del "UCLA Young Autism Project" y pasan controles de calidad cualitativos antes de desarrollar sesiones por si solos. Tras su formación inicial, regularmente realizan formaciones explícitas en Técnicas de Modificación de Conducta y supervisiones prácticas con carácter semanal. Dicho personal está coordinado y asesorado por Supervisores Clínicos con una experiencia mínima de entre 3 y 4 años de aplicación en el método. Los progresos del niño se supervisan cada semana en una sesión con el equipo de terapeutas, el supervisor del caso y los padres del niño.

El Director y el Supervisor de cada caso dirigen la programación del niño y supervisan cada uno de los progresos para hacer más efectiva la aplicación de técnicas. Los padres siempre son informados de los procedimientos utilizados, así mismo, se les ofrece la oportunidad de sugerir aspectos nuevos. A su vez, los padres aplican las técnicas y procedimientos de la intervención en el entorno cotidiano del niño y son preparados por los supervisores para poder afrontar los retos diarios que sus hijos les presentan. Esta forma de involucrar a los padres, pasa por su entrenamiento directamente con el niño, a objeto de poder proveer la máxima consistencia durante el tiempo fuera de las sesiones individuales. 


 Introducción a una situación escolar

La inclusión de los niños en entornos educativos de carácter escolar depende siempre, o de las habilidades que tiene el niño al iniciar el programa de intervención, o de las habilidades que demuestra en cada momento de la intervención.

Para poder introducir al niño en contextos escolares, recomendamos siempre que, previamente el niño tenga una serie de habilidades ya adquiridas. Algunas de éstas son por ejemplo:

  1. Control de esfínteres en la parte de hábitos de autonomía y cuidado personal.
  2. Habilidades en términos de comprensión del lenguaje como seguimiento de instrucciones sencillas o reconocimiento de algunos objetos.
  3. Permanecer sentado realizando una tarea por un tiempo mínimo y manejar algunas habilidades de juego (como puzles, encajables...).
  4. Algunas habilidades académica como colorear con diferentes materiales.
  5. No presencia o mínima de comportamientos inapropiados en forma de rabietas o agresiones por la parte conductual.

En la introducción al contexto escolar, buscamos inicialmente que el niño sea capaz de generalizar habilidades ya adquiridas en un entorno más desestructurado (con niños, más ruido, instrucciones más naturalizadas...). Todo, para que el niño se pueda beneficiar del máximo de tiempo en el grupo, al igual que cualquier otro niño típico.

No obstante, los padres son los que toman las decisiones con nuestro asesoramiento. El colegio lo eligen ellos. En su defecto, les ayudamos a encontrar un contexto idóneo para esta integración. En algunas ocasiones la pregunta se centra sobre qué tipo de escolarización es más idónea, si ordinaria o especial. No hay un contexto mejor que otro en sí mismo, ya que el mejor contexto será el que mejor pueda atender y adaptarse a las necesidades del niño. Un elemento decisivo es que sea cual sea el contexto, debe tener una competencia suficiente como para que el niño se vea beneficiado.

En el proceso de integración, una educadora acompaña al niño al colegio, con el objetivo de facilitar la transición a las rutinas de la clase y para promover la socialización con otros niños. La asistencia al colegio va aumentando gradualmente con el tiempo. Por ejemplo puede haber niños que inician su integración con 30 minutos por día, dos veces por semana... hasta llegar a la integración completa. Mientras, la educadora que lo acompaña va retirándose poco a poco, en el caso de ser posible. Las horas de colegio en las que el niño es apoyado por una educadora se incluyen dentro de las horas totales de tratamiento semanal. Los padres, los profesores y los profesionales de la Fundación mantienen una estrecha supervisión del progreso del niño en el colegio, para maximizar las posibilidades de éxito y minimizar la exclusión en el grupo. 


 Beneficios potenciales de la intervención conductual intensiva

La investigación sostiene que con intervención temprana conductual e intensiva entre un 35 y un 47% de niños con autismo y trastornos generalizados del desarrollo han sido capaces de alcanzar un funcionamiento intelectual y educativo normalizado a la edad de 7 años ( Lovaas, 1987; McEachin, Smith, Lovaas, 1993).

Estos niños fueron integrados en clases de educación ordinaria y han avanzado con éxito en el sistema educativo sin ningún tipo de asistencia adicional. Estos niños muestran aumentos considerables en funcionamiento intelectual y rinden en los rangos de normalización en tests estandarizados de inteligencia.También se muestran indistinguibles de sus iguales en medidas de funcionamiento social y emocional.

Desafortunadamente, estos niveles de funcionamiento no son extrapolables a la mayoría de niños con TEA. Dicho esto, una intervención centrada sobre las variables de tratamientos mencionadas, si que en la mayoría de los casos obtiene logros como:

  • Un descenso significativo de conductas inapropiadas.
  • Aprendizaje de habilidades más complejas y funcionales en el entorno.
  • Desarrollo de diferentes niveles de juego según el niño.
  • Habilidades para la comunicación, así como adquisición de lenguaje básico.
  • Mayor y mejor integración en ambientes sociales, comunitarios y educativos.
  • ... 

 Los niños a quienes ofrecemos servicios

El programa está diseñado para ofrecer tratamiento a niños con diagnóstico dentro de espectro autista en edades tempranas.

Éstos deben tener hasta un máximo de 60 meses de edad en el momento de inicio del tratamiento y no deben presentar otras alteraciones severas a nivel orgánico o físico.

No obstante, actualmente, la Fundación Planeta Imaginario ha ampliado su criterio de abastecimiento de servicio al atender a niños de edades más avanzadas que sobrepasan la edad de 60 meses. Sí es cierto, y hay que tener presente, que los beneficios y efectividad del tratamiento conductual e intensivo uno-a-uno suelen ser mayores cuanto menor sea la edad del niño.

La Fundación no dispone de personal especializado para tratar a niños diagnosticados con ninguna condición médica adicional tales como ceguera, pérdida significativa de la audición, convulsiones no controladas, Síndrome de Rett y/o retrasos severos en el desarrollo motor. 


¿Cómo se puede obtener esta intervención?

La intervención ofrecida desde la Fundación Planeta Imaginario puede dividirse en dos servicios claramente diferenciados en función del emplazamiento geográfico de las familias que desean realizar el tratamiento.

Así mismo se ofrece intervención intensiva o medio intensiva para familias residentes en Barcelona, y servicio de consultoría para familias que residen fuera del área metropolitana de Barcelona o bien cuyo domicilio está ubicado en cualquiera de las provincias de España, siendo los servicios extensivos a determinadas localidades de fuera de España.

Con la certeza de ofrecer el mismo tratamiento independientemente del emplazamiento geográfico en el que se encuentre el niño, existen algunas variables que diferencian ambos servicios:

A. Servicio en Barcelona

A.1 - Servicio intensivo (40 horas semanales)

  • Diseñado para niños que inician el tratamiento en edades tempranas del desarrollo (3-5 años).
  • El equipo que realiza la intervención en el domicilio es personal de la Fundación entrenados explícitamente en Técnicas de Modificación de Conducta y Teoría del Aprendizaje
  • Se ofrece una supervisión clínica semanal

A.2 - Servicio medio intensivo (20 horas semanales)

  • En función del caso, el equipo puede estar formado por personal de la Fundación o bien ser un equipo buscado y dirigido por la propia familia.
  • Se ofrece una supervisión clínica quincenal.


B. Servicio fuera de Barcelona

B.1 - Servicio de consultoría (de 20 a 40 horas)

  • El equipo educativo del niño está formado íntegramente por personal seleccionado por los padres y externos a la Fundación.
  • Se ofrecen supervisiones mensuales en las que suele ser el supervisor clínico es quien se desplaza al domicilio de la familia ofreciendo las pautas de trabajo más óptimas y realizando la consecuente formación del equipo educativo.

 

El autismo

El Diagnóstico temprano y un inicio de tratamiento tan pronto se consiga el mismo, son elementos cruciales a la hora de reducir los síntomas de autismo y mejorar la calidad de vida de estas personas y sus familias.

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Conoce nuestros servicios

En la Fundación Planeta Imaginario estamos altamente especializados en programas de intervención intensiva y temprana para niños dentro del espectro autista (EA) y en el programa Lovaas/UCLA.

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